"Soñé ser verano"
Esa noche como pude me dormí, no recuerdo exactamente la hora, me
abatió el cansancio, el calor, no sé, tal vez la rabia, acomode las sabanas, me
fui quitando la ropa, me tumbe en la cama, pero sentí esa tristeza profunda que
no me dejaban en paz, recordaba lo sucedido hoy y no sabía a ciencia cierta que
era verdad o que era fantasía, mis pensamientos venia, no dejaban espacios
sueltos o libres para que la tranquilidad aflorará, los abandonaba pero
igual, cuál gota que carcome la mente regresaban, sentía melancolía una mezcla
de rabia con impotencia que se calaba en lo más profundo de mi ser. Me repetía
una y otra vez como pude haber llegado al estado de tanta nostalgia en la
que estoy. No comprendí, cerraba los ojos, palpitaba fuerte mi corazón y mis
lágrimas salían tanto que inundaban mi
almohada, mal trecha por el uso; recuerdo haberme dicho –las debo de cambiar
por unas nuevas- no se en que momento me quede dormido, muerto, en letargo, sin
noción del tiempo, un instante, horas o una fracción de segundo.
Me vi, carismático y ensoñador, pero a la vez nada como
éter, soplaba en mí, vientos y visos de alegría, piel tersa y cristalina, con
una tenue apariencia color rosa, nada más al verme note tener ojos, grandes
como rosetones en catedrales, con cristalinas pupilas color miel que se hacían
presencia en todos los seres, con cabellos gigantes entrelazados y engargolados
en forma de caracol, como los de la serie de Fibonacci.
Tal vez, responsable no sea la palabra indicada para describir, lo
que me estaba pasando, me viene más bien a la idea, el estar en un tiempo o un
lugar equivocado, no tenía partes pero ellas puestas en perfecto orden, no
escatimo esfuerzo alguno en buscar algún rastro de desarmonía, al contrario
intento observar que hay un destacando y una atolondrada armonía,
los brazos extendidos parecen dos hermosas alas prestas a volar, las
manos con sus dedos aterciopelados asemejan tentáculos muy bien puestos cada
uno en su preciso lugar, colocadas simétricamente ambas como un collar de finas
diademas que al hacer memoria de esa sensación y de aquel instante, eran de un
intenso azul índigo que hacía juego con el traje estampado de multicolores
flores, visto por todas partes.
Todo yo, o lo que creía ser despedía un agradable aroma a mar por
la mañana, a un fresco cultivo de uvas, prontas para la cosecha a higos verdes
carmesí, con un especial aroma matizado a flores de naranja. Era verano
¡oh no! por un instante creí serlo, miento lo soy. No puedo dejar
de olvidar, que por un relámpago de momento soy estación, me acorde de aire de
Mecano “soy aire” cantaba Ana, pero yo tarareaba “Soy Verano”, y precisamente de
las estaciones esa es la que más me agrada “soy verano”, gritaba
fuertemente. En ese preciso instante, al rendir cuenta de mi estado, me
hizo palpitar de emoción, el corazón se dilató, me dolía y ¡puf!
Desperté, pensé en cuestión de segundos lo que me dijo en alguna ocasión mi
siquiatra, “es un trastorno obsesivo” “¡no deje de tomar su medicamento que no
está loco!”
Puta estoy triste por lo que sucedió. Eso me hace soñar cosas irreales,
me repetí, para explicarme lo que estaba pasando. Como pude abrí los ojos, no
podía –aún es temprano- me dije, aparte las sabanas de mi cuerpo,
estaba sudado, hacía aún mucho calor, no recuerdo la hora de ese momento –ahora
me levanto- de inmediato recordé el incidente, la ruptura de ayer,
lo impotente que me sentía, maldije hasta volver a llorar, ¿por qué a mí?
precisamente al inicio de Verano, no pudo haber sido en otro momento, que
suerte la mía.
Me levante de inmediato, sonó la odiada alarma del despertador, no
deseaba hacerlo, desnudo, oliendo esta vez a diablo, no me quedó otro remedio
poner los pies en el piso y salir de la cama a ducharme, camine tonto aún
dormido, encendí la radio y logre consuelo al escuchar de nuevo “Aire” de
Mecano. Sentí en lo más profundo de mí ser que quería continuar siendo verano,
desmedido, despreocupado.

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